Los patitos feos siempre se conviertirán en cisnes.

Érase una vez…

Una Patita Fea, aunque desde mi punto de vista no era fea físicamente, es decir, no era necesariamente desagradable de ver, no era ni guapa ni fea, pero a la que la gente le decía Patita Fea por ser diferente a las demás clases de patitos, haciendo referencia dese modo a su propia manera de pensar y actuar.

Cuando esta nació, ya nació con problemas de salud, se le etiquetó de vulnerable. Los primeros años de vida era muy inquieta, se le tachó de temeraria. Los años que pasó en primaria era poco trabajadora, imaginativa, charlatana y distraída; se le etiquetó de diferente, pesada, algo tonta y vaga. A la gente siempre le ha gustado prejudgar y dar la respuesta más fácil a la manera de ser de una persona, y más a estas edades comprendidas entre los ocho y los once años, en la que los patitos son crueles y aprenden de lo que hacen los patos adultos criticando a otros por como son, que hacen o la clase social de estos. La pobre Patita Fea se sentía mal cuando la gente la trataba con ingnorancia o mismo con malas formas, de este modo haciendo daño con palabras, gestos o miradas; las cuales pueden resultar aún más hirientes que una agresión física, y más durante una edad temprana y llena de crueldad.

Esta patita se terminó cansando de esas críticas, duraderas asta el curso en el que repitió, que tan mal le hacían sentír, de sentirse sola, de que nadie escuchara sus gritos de desesperación por un poco de afecto, de ser etiquetada también de llorona, de ver que los demás patos solo aceptaban a esos otros patos que se intentaban parecer a ellos. Esta empezó a rebelarse contra todo, a responder con ofensas a cada acto, palabra o gesto con la que se le cualificaba, llegó asta el punto de usar la violencia contra los demás patitos, decidió que ya nadie podría jamás. Los demás patitos la empezaron a respetar, la miraban con otros ojos, le demostraban cariño y la veían menos diferente, es decír, no era exactamente como los demás, pero entraba dentro de las espectativas que tenían los demás patitos acia ella. Con los patos adultos pasaba lo contrario, no les gutaba su forma de ser, la veían descarada, orgullosa, charlatana, risueña y protestona, algo que de algún modo perjudicaba a los patitos de su alrededor desde su punto de vista.

Al concluír su adolescencia, la Patita Fea fue madurando y sentando la cabeza, pensando en lo mucho que había malgastado su infancia y su adolescencia, poco a poco empezó a hacer las cosas que de verdad quería hacer, empezó a destacar en su entorno de una manera artística. Esta patita poco a poco se fué convirtiendo en uno de los cisnes más bellos del estanque, demostrando que aveces ser difente a los demás no puede ser tan malo, sino que por cada mala facultad que tenemos hay por lo menos dos buenas por descubrír y así el camino de la vida es un mar de buenos y malos descubrimientos sin fin que te puede llevar a esa felicidad, para muchos utópica, que todos anhelamos de algún modo.

Acerca de pilar_mingote

Licenciada en Filología Románica,profesora de Lengua española y Literatura en ESO y Bachiller.
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Una respuesta a Los patitos feos siempre se conviertirán en cisnes.

  1. Pilar Mingote dice:

    ¡Preciosa!¡una historia preciosa!Admiro la capacidad creativa que tienes.Yo me tengo que conformar con enseñar a poner las comas, las haches y esas menudencias.Lo importante es tener algo dentro que puedas contar.
    Vamos con la tercera historia….¿¿¿????
    Y si haces el favor,búscame mañana en el cole,quiero hacerte una propuesta..¡los años causan estragos…! y seguro que me olvido.

    ¡viva los patitos feos!
    Siempre se convertirán en cisnes y encontrarán la felicidad.

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