Encontrando la paz perdida, podemos superar la pobreza

 

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                   Paloma García

 

 

En una sola mano cupo mi pobre ajuar

cuando partí una tarde de la ciudad de piedra.

En esta tierra seca, ajena y hostigante,

se ha ido engrosando el parco patrimonio.

Ahora ya cuento por docenas sábanas

-para enjugar el llanto- y vasos en que bebo

el odio a tragos y el dolor a sorbos.

Se cubren las paredes de cuadros y se apilan,

apagando los ecos, los libros resignados…

Pero, en cuatro mil tomos, no hay ninguno

que diga en dónde hallar la paz perdida.

                                        Paz Díez Taboada

 

Acerca de pilar_mingote

Licenciada en Filología Románica,profesora de Lengua española y Literatura en ESO y Bachiller.
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